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AMANTES

Sería muy injusto, te aseguro.
Lastimaría tu ser sin darme cuenta.
Por radiante que fuese nuestro instante,
empañaría el crisol la despedida.

Me anima esta desazón por tus temblores.
Me atrae esa pasión tan mesurada.
Tres lirios hoy me alejan de tu talle.
Eres vid que no debiera marchitarse.

Absurdo arco solar que nos condena.
Quisiera transitar dos dimensiones.
Sería muy injusto encadenarte,
si late mi pasión faros errantes.

Prefiero declinar sin tu caricia.
Sería egoísmo limitarte.
Me llevo la muda oferta de tus labios.
En mi sueño más íntimo,
eres mi amante.

De EROSCIDIO. AMÁTICA CONTRA EL DESAMOR
Hernán Narbona Véliz

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Les leo el prefacio de mi último libro, "Memorias Poéticas, Licencias para un Reinicio", editado en 1993

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Del libro "Eroscidio, Amática contra el desamor", Editorial Cono Sur, 1988.
HORA DE ALMUERZO

Declaro esta instancia del amor
mi fundamento,
rescato el amor de los canastos
y aplaudo
las vetas sensuales del amarte.

Cuando voy contigo a la feria,
temiendo los ajíes, pero deseándolos,
eligiendo el perejil y el cilantro,
oxigenándonos el alma con los llantos
de las valencianas nuevas,
probando, pellizcando,
colocando aretes de guindas
en tu pelo anárquico,
besándonos con el disimulo
de jugosos duraznos,
por sandías caladas el vientre clamando,
descubriendo en la semilla de los melones
caribeño espacio,
regateando, por gusto, el racimo anhelado,
¡le vamos poniendo aromas
a la vida autodidacta!

Cuando trémulo presencio
la preparación de los mariscales,
o practico mi gimnasia única
en pesados bolsones
de la papa chilota indispensable,
estoy en la antesala cotidiana
del amor no teorizado,
del deber prehistórico de vivir
y reproducirnos…

Por eso aplaudo
las vetas sensuales del amarte.
Por eso cocino contigo, sin quejarme,
cebollas, tomates y mis infaltables ajos.

En aromas de albahaca, los pasteles de choclo
me gritan que existo
como hombre americano,
que florece en lo propio
cuando llega el verano.

Amarte es por eso,
una mesa dispuesta,
la ensalada, el vinagre,
es el pan que nos une con su mágica estera.
¡Vivan, amor, la gracia que prodigas
en la mesa modesta!
¡el aroma, el aliño y el vino,
antejardines de todo mi espíritu!

Algún día ese espíritu,
ya sin dientes ni muelas,
extrañará el embrujo terreno
de almorzar charquicán en enero.

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De "Memorias Poéticas, Licencias para un Reinicio"

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De "Memorias Poéticas, Licencias para un Reinicio"

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Del libro "Memorias Poética y Licencias para un Reinicio", Umbral Editores, 1993, UN RELATO FILIAL

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Por nombre, Valparaíso

En el primer sorbo de tu espuma

en el primer asomo hacia tus duendes

te llamé, Valparaíso,

enredadera de fantasía

en un mágico recodo del Pacífico

¿Cómo llamarte hoy, andén del alba?

¿Cómo si ya no hay lumbre en tus

candelas?

Simple, como te vi,

vas en mi estribo,

eres ancla central del desvarío

Simple como el brincar de tus inviernos.

alto, rudo y sensual,

con siete espejos.

Vengo de recorrer largas bahías.

Vengo de remecerme en tus recuerdos.

Padre yo te sentí en astilleros.

Padre yo te llevé por cien senderos.

Vuelvo pobre de mí, viejo y reseco,

Trepo hasta el mirador, lleno de viento.

Vuelvo casi sin voz

Vuelvo y te trepo

Hay sed de atardecer

Bebo sin tiempo

Puedo por fin morir,

pródigo hijo.

Recibo tu perdón,

renazco en besos.

¿Cómo llamarte hoy, pálido amigo,

si fue nuestra amistad

barril de sueños

pendiendo del farol

de algún prostíbulo?

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LA PIEL ES UN PAISAJE

Cúbreme con tu mantón
que traigo frío.
Invítame un pellizco de tu almohada.
Conduce mis ojos hacia el sueño.

Fue larga la jornada y he pensado
cuán poco tiempo paso yo a tu lado.

¿Acaso nuestra piel es un paisaje?
¿Enmarcado en las horas, promisorio de soles?
¿Bullicioso de agua?

Agitado en la espera
dilapido la vida.
Es tan ínfimo el tiempo
de tu mundo y el mío
que discurro escaparnos
a una dimensión lejana.

Cúbreme con tu mantón.
Luego, exploremos
hasta encontrar la clave
muy dentro nuestro.

Forjemos infranqueable,
sin puentes levadizos,
la alcoba del amor, sus mil jardines.
Cerremos las cortinas.
Dejemos fuera el frío,
las dudas, ansiedades, desatinos.

Vayamos al rescate
de la ecuación más íntima:
multipliquemos tu paz por mi tormenta,
en tu ánfora tibia haz que florezca.

Eroscidio. Amática contra el Desamor, 1988

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NEGRA
Orquídea negra pediste
como espejo de tus penas.
Ni orquídea, ni amor, ni nada,
olvidarme es tu quimera.

Apenas supo mi piel
distraerse por tus llantos,
apenas, quizás, si hurté
pasiones a tu quebranto.

Ni orquídea negra, ni nada,
despechos acumulados,
como negrura de vino
mi desamor fue llagando.

A solas con tu rencor,
con el pecho deshojado,
morena sangras, orquídea.
No habrá perdón, no habrá nada.

Eroscidio. Amática contra el Desamor
1988

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Aduaneros

Cuando los cóndores descubren su refugio
en la soledad encriptada de milenarios vientos,
cuando el puerto se esconde pudoroso de neblinas y pianos,
cuando el desierto acomete
con sus silencios de camanchaca
en la crepuscular frontera de la patria,

Saluda el paso de las caravanas, un vigía,
el aduanero,

con aguda mirada hurgando los manifiestos,
custodiando celoso las enormes arcas del firmamento,

Revisando acucioso, como escribiente del tiempo,
las fenicias dimensiones del mundo

Incesante presencia soberana,
extendido saludo de bienvenida,
cofradía de leyendas atesoradas,
que transitan en cajones olorosos de te y especias
por los almacenes fantasmas de los puertos

El aduanero milenario
custodia el camino del Inca,
se instala en la soledad del golfo de penas
y silba como el viento patagón frente al estrecho

El aduanero, constante servidor fiscal de las civilizaciones,
convocado de apóstol,
pastor de vaguadas,
azul en poemas,
amistoso de prostíbulos,
republicano de sobremesas,
generoso de amigos,
pulcro y celoso de escritos,

El aduanero, viajero de la imaginación,
anclado por siglos a sus portales,
ve transitar las arenas
y es cedazo perspicaz del intercambio.

El aduanero ,
blindaje acorazado
protegiendo la vida
y la integridad de la palabra,
comparte con huemules y cóndores
un sitial silencioso
en los emblemas profundos de la patria

20 de agosto de 2006

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NIÑO

Estás solo, tiritando

Has venido a mi portal

Declamados tus derechos

¿quién los vuelve a proclamar?

Son, mi niño, tus derechos

convicción universal

Tus mayores se persignan

Los editan sin parar

Es hermoso su empastado

Son epístola papal

Son poema nerudiano

Se conmueve el más truhán

Son discurso recurrido

Infalible de apelar

Hay consenso, es increíble

Saca aplausos, ¡colosal!

Tu derecho, ¡formidable!

Tu derecho y otro más…

Pero estás frente a mi puerta

-¡si te viera la Mistral!–

No te leo tus derechos

No se trata de imitar

Simplemente, te convido

de mi duro, algo de pan

-quizás logres indulgencia

consecuente intelectual–

Ay, mi niño, tus derechos

¿quién los vuelve a proclamar?

Libro "Miedo al Miedo" 1983

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Un poema que completa mi presentación generacional. Soy parte de esos jóvenes que nos asomábamos llenos de sueños a la década se los setenta, hasta ese martes once de septiembre de 1973, que cambió drásticamente nuestros destinos.

GENERACIÓN DEL SETENTA

Generación del setenta,
generación renegada
desperdigada con saña
por las tierras más lejanas

Unos pocos que no cuentan,
un pobre atado de esperas
en la rompiente erizada
que quebró la convivencia

Generación del setenta,
la que tuvo al Papa Bueno,
creció en el París de Mayo,
de Praga herida, lamento

Avanzó a pecho abierto
anunciando un tiempo propio,
perfilando al Hombre Nuevo,
reflejo de Medellín

Generación del setenta
y su tierra prometida,
con su bandera ruidosa,
intensa arenga de fe

Cascada sin mente fría,
dogmática en su consigna,
insolente en su porfía,
nunca, nunca de rodillas

Generación del setenta
recibiendo en las costillas,
en debutante doctrina,
inseguridad nacional

En su frente con asombro
escribieron “sedición”,
los marginaron decretos.
el destierro los sembró

Generación del setenta,
hermanos deshermanados,
dispersos y censurados,
ignorarlos se ordenó

Les robaron a traición
sus historias prematuras,
hubo fuego y hubo furia
el Poder los clausuró

Generación del Setenta,
de frustración y quimera,
ayer, grito de los valles,
hoy, una reflexión serena

Generación del setenta,
con su racimo de sueños,
con su impaciencia gritada,
un baluarte, una reserva

Generación del setenta
flaca, mustia y desgreñada,
damnificados de América,
distorsionaron su esencia

Generación del setenta
comprendiendo masacrada
que las murallas son duras
si es el odio el que las alza

Generación del setenta
con cien canas asomadas,
sus heridas aún sangran
porque fueron a mansalva

Joven, ingenua y locuaz,
de madurez remendada,
en sus ojos fraternales
no hay lugar para venganzas

Generación del setenta
con su siglo atravesado,
su post-grado de paciencia,
alternativa sensata

Con su lección resguardada,
esa fe que no se transa,
busca hoy modesto sitio
para la reconstrucción soñada.

Buenos Aires / 1979

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AMÉRICA, YA ES TIEMPO

Hurguemos en tu historia
la savia libertaria
Ya basta de abstenernos
en torpe autocensura
Rompamos etiquetas
busquemos la cordura

Si fue civilizado ser acero del hambre,
Políglota del genocidio,
master del absurdo,
saltimbanquis del odio
o marionetas…

¿Por qué, entonces, no remontar los Andes
y vociferar hastiados?

¡Dennos un siglo sólo!
de mayas resurrectos.
de incas persistentes,
de fuerza mapuche irreverente

Dennos apenas un minuto!
para libar en greda de Atacama
aquella ancestral promesa indiana…

Congreso de Panamá: Bolívar elocuente,
pero era madrugada

Matriarcado adolescente
de niña americana,
intentando ingenua y flaca
sentarse a la mesa veterana

Congreso de Panamá: Bolívar y su llama,
Pero era madrugada

Y fue el viento del norte
El que rasgó esperanzas

Mandaron emisarios
A sofocar su fragua
-peligroso emblema
eso de aunar las chacras-

Quisieron sepultarla:
usaron fratricidio los traficantes de armas
Tras tórridas alianzas corrió sangre mestiza
por desiertos, sierra y pampa

La moral del poder
fue crema utilitaria
que justificó doctrinas
y almas derramadas

Hubo de aprenderlo en fuego
la niña americana,
tras muchos avatares
la intuyo cabizbaja

América temprana,
hoy bebo de tu historia
que es fuerza renovada

¡Ya es tiempo de campanas!
¡Bolívar vive y clama
por sacudir tus llagas!

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Este es mi primer mensaje. Les presento mi obra poética, que podrán seguir en mi blog www.poetahnv.blogspot.com

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